viernes, 21 de diciembre de 2012

Adiós, 2012.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Septiembre

Primer verano sin ti que ya acaba... duro e intenso letargo, horas vertidas a un mar de desconsuelo pero me agarro fuerte a la vida, quiero seguir sintiendo y no convertirme en fria estatua de hielo.
Esta mujer de invierno ha decidido otorgarte unas flores blancas en la niebla, continuaré sin tí pero sometida a tus sueños. Van deshaciendose estas sabanas grises de escarcha, va amaneciendo, voy encontrando tu pelo, voy aceptando tu silencio.Voy acatando las sentencias del destino, juez y parte de todo este juego. Y las dos cómo caballos alados correremos libremente por tierras toscanas, allí dónde prometimos volver a vernos. Vuelven los almendros a florecer. Vuelvo a sentir viva tu presencia en mí.

Y ahora toca mirar hacía adelante cómo si frente a nosotros se encontrase el mar. A veces ocurre un pequeño milagro y uno vuelve a recuperar la ilusión perdida tras tanto sufrimiento. Me he dado cuenta de que todo este tiempo he soñado mucho tiempo despierta, es momento de afrontar la vida desde el halo de la madurez, conectada al mundo, conectada a ti... es hora de abrir el corazón y dejarse de mentiras. A veces, la vida recompensa y pone en tu camino personas maravillosas que hacen que recuperes la fe e incluso las ganas de sentir algo que una vez diste por perdido...

Y mi sueño duerme entre tus dedos...

Horarios nocturnos  (Joan Margarit)

Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama
de cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto
sea -abrazado a ti-
dejar pasar los trenes en la noche.

viernes, 6 de julio de 2012

Voy a romper las ventanas

Todos esperamos, constantemente, la historia se repite en nuestras vidas, la espera resulta dura y siempre inapetecible, pero hay una espera que puede llegar a bloquear el cuerpo, la espera en ese punto dónde el tiempo se para. Todos hemos vivido situaciones dónde el tiempo se ha desvanecido y dónde, cuándo la sonrisa se apaga, nos encantaría volar rompiendo ventanas, llegar allí, a ese punto dónde el tiempo no existe y las fibras del espacio se evaporan, llegar allí dónde una parte de tí muere al instante porqué queda inerte en esa parte del tiempo para siempre. Reinventamos los recuerdos dónde el tiempo se para, los engrandecemos e idealizamos, momentos irrepetibles que sentimos que el universo nunca más volverá a otorgarnos. Sufrimos recordando. Sufrimos queriendo matar el tiempo. Somos víctimas de las malditas coordenadas, sin querer pero queriendo. Y en ese punto, queremos echar a correr, queremos un tiempo muerto, un descanso e incluso a veces un THE END, pero nunca llega... El tiempo se vuelve a acordar de tí, se apiada en tu nombre y vuelve a grabar instantáneas fijas y eternas del recuerdo. Yo soy incapaz de matar el tiempo, soy incapaz de asumir los recuerdos, de coleccionarlos... ahora no quiero, quiero que el reloj  vague rápido, con dicha o desdicha, pero que vuele alto y no se pare .... Ha sido suficiente...



Tal vez ¿has pensado en crecer más?
¡Más no!
Tal vez ¿te conseguiste equilibrar?
Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final
y al cruzar la línea los dos ganarán.

Voy a romper las ventanas
para que lluevan cristales,
ven a romper las ventanas,
ven a gritar como antes,
ven a romper las ventanas
y hacer del caos un arte,
voy a romper tus ventanas
y voy a entrar como el aire.

jueves, 5 de julio de 2012

La estrella de los tejados

Aquellas estrellas que brillaban alto, lejos de lo terrenal, impedían a todo trapo tocar el suelo y querían vivir siempre sin mirar atrás. La vida les ha demostrado que hay que bajar para subir, morder el polvo e incluso tragar agua, aprender a respirar y a andar despacio, la paciencia compañera de terremotos y andadas. Vivir en el infierno una temporada para lanzarse al mar... contra todo pronóstico tú y yo siempre acabamos salvados.



No somos fáciles, no somos gente corriente, siempre hemos vivido en nuestra burbuja de complicidad, señas y códigos, miradas y sonrisas, una forma de vida que muy pocos llegarán a entender. Con nuestras diferencias siempre hemos sabido llegar a lugares comunes. Después de varios años, hemos sabido reconducir el dolor de la mejor de las maneras posibles, hemos aprendido a aguantar el timón cuándo la marea se aferraba de plata y el tiempo no pasaba. Hemos aprendido a vivir con nuestras faltas, con nuestros excesos, nuestros más y nuestros menos. Vivir con el corazón, no es fácil amigo mío. Vivir desde la pasión puede arrebatarnos las cosas que más queremos...

Ahora que la vida ha azotado fuerte,  espero a que pase todo este dolor, no se puede hacer gran cosa, es hora de aceptar y buscar soluciones.

Pienso luchar por todo lo bueno que hay en mi vida pero sobre todo por mí, porque no pienso perder mi sonrisa ni mis ganas de vivir, porqué se lo debo a ella y a todos vosotros, mis amigos, fieles compañeros de viaje. He sufrido mucho para llegar hasta aquí, sentarme en lo alto de esta montaña, enfrentada a mis tinieblas y a mis miedos que pienso vencer. Porqué no hay nada en la vida más importante que uno mismo, porqué se que llegarás y comprenderás lo que soy, porqué se que existes, porqué tú serás quién destruya esta muralla que nadie ha podido vencer. Aún queda tinta en el tintero para escribir mi historia, aún quedan invasiones de sueños, bellezas etereas, caminos de piedra, cuestas y más cuestas y llegar a la meta con toda la fuerza y el valor que ella me demostró. La vida me ha enseñado lo más importante; no es el camino ni siquiera la meta, es el valor lo único importante.

Nuestras sonrisas, nuestros sueños, nuestra colección de recuerdos, las heridas y las flechas, un alfabeto inventado que no entiende nadie, nos explicamos pero no nos entienden, es inútil callar el sonido de esta guitarra, ya lo dijo Lorca, es inútil hacer temblar las horas de plata, hemos de seguir adelante, somos más que el miedo incluso más que la muerte, somos eternos, somos más que todos ellos, no nos podrán ganar esta guerra, compañero.

Que es jodido ya lo sé,
pero no es dramático,
esto no es tan trágico,
esto no es un drama, no,
te diré mil cosas por las que llorar ...

jueves, 24 de mayo de 2012

Ser Incondicional

Cómo la magdalena de Proust, te evoco constantemente cómo si fueses una imagen ilusoria, un espectro en la noche. Y miró atrás y me doy cuenta de que he seguido siendo la ingenua de siempre que seguía confiando en absurdas baladas de amor incondicional. La verdad duele y eso es algo que no se puede ocultar. La razón se desvirtua y aquí parece que no queda tiempo para nada más.

A veces,  me pregunto porqué..., ¿de verdad hay motivos para seguir en la lucha? y lo peor de todo es que me pregunto en que clase de Liga lucho y juego yo. Ya no me interesa la victoria, tal vez sea esa clase de personas condenadas a perder. Tal vez, esté cansada de tanto intento, de tanta vuelta, de tanta espera. La paciencia tomada cómo virtud, me parece un lastre. A lo mejor, el sentimiento de fracaso haya nacido de un  un objetivo en sí mismo inalcanzable, lo que provoca un dolor más hondo, si cabe.

Yo ya no doy para más, me rindo. Tal vez, tanta búsqueda abstracta me haya hecho olvidarme de mí, nos queda menos tiempo del que pensamos. Nunca será suficiente, es hora de asumir y aceptar las reglas del juego. Cómo una marioneta del destino, cómo un trapezista sin red... tendré que lanzarme al vacío, da igual, no saldré viva de esta. Ha reventado el diqué y es hora de lanzarse a nadar, a mar abierto, sin salvavidas, cómo recién llegados a este mundo...

Y ese cruel sentimiento de soledad, dónde la autocrítica y las preguntas sin respuesta marcan el compás, es absurdo hacerse daño de tal manera que no haya fuerzas para nada más. Siempre creí en los superhéroes, en los seres incondicionales, en los duendes que te cuidan y protejen... pero la crudeza de la vida sólo me ha demostrado que nada es lo que parece. Este insaciable destino tenía una carta guardada bajo llave que tardó en mostrarme. La carta que marcará mi destino y mi camino, estoy empezando de cero, tejiendo el abrigo que llevará conmigo hasta el final... No queda tiempo para bromas, no queda tiempo para nadie más.


¿Existen los incondicionales? Ya, no.

UN ARTE

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.


Elizabeth Bishop

miércoles, 2 de mayo de 2012

4 de abril, el día que perdí la esperanza.

Hoy, un mes después, consigo poder gritar. Después de tanta maniobra de escapismo, de tanto enfado, de tanto huir, me he dado cuenta de que la tristeza que me embarga es infinita...
Y esta vez, no hay rescate ni cuarentena. He perdido la batalla más importante de la vida, la lucha a vida o muerte, las dos caras de la misma moneda que en sí misma se tuerce. Y yo no consigo olvidar tu triste y doloroso final, vertida de sangre y de tristeza, con las piernas a punto de estallar. Constantes sin constancia, tú aún seguías sonriendo cuándo el destino marcaba el desenlace final.
Testigos del teatro de la vida que juega con nosotros a doble cara. Y con horas trágicas cargando, sin piedad, las venas...tú aun me prometías que saldríamos de esta...la fuerza de tu mirada era capaz de hacer que me evadiera de la crueldad de la vida, nunca quise verlo pero se acabo por descubrir...
Me olvidé de mí y apoye en tu mano izquierdo el peso de mi corazón, tu latir, tu respiración inquieta y tu mirada perdida, llena de dolor y miedo. Ahora, estoy perdida y no sé nada de lo que antes pude aprender, se han roto las manecillas del reloj de mi vida, los hilos que me sujetaban, se he ido el todo y queda ahí, paralizada... la nada.
Y me hablabas de la fortaleza y me pedías que no sufriese por tí pero me resulta imposible e inevitable no llorar por las noches pensando en que ya no estás aquí, a mi lado, ni yo sigo agarrando tu mano izquierda cuándo tenías miedo a cerrar los ojos por si no volvías a abrirlos nunca más. Nunca voy a poder perdonar todo tu sufrimiento y será un lastre que arrastraré el resto de mis días.

Es invierno en mi interior y esta humedad va a acabar con mis huesos. Me siento sola entre tanto gigante de sal, tanta flor marchita y tantas ganas de volar hacía ningun lugar.
Y te quiero imaginar en un país diferente, con otro color, otra luz... pero tu misma sonrisa que no dejaste que se marchitará nunca, surcaste los mares, sin miedo, cómo tú solo sabes hacerlo, riéndote de la vida que te clavaba su puñal, dando clases de lealtad, a cada paso...
Me pregunto si habrán vidas suficientes para poder superar todo esto, aprender a vivir sin tí..
Y yo más pequeña y vacia, más fria e infranqueable, formando un Muro de Berlín en mi alma, harta de los "lo siento", harta de los "cuida de tu padre", harta de las palabras vacías que he tenido que escuchar todos estos días... rebuscando tu amor en todas las esquinas que sé que es lo único que puede salvarme.
Me voy a olvidar de los libros de mentira, de la infinita compasión, tú querías y no pudiste, que no nos engañen más. Y con aliento de perdedor, yo os puedo decir que estamos escritos y condenados a un final que nos espera a la vuelta de la esquina, no basta con querer en esta vida, no basta con las alas para volar, no basta con los pies para caminar...Quiero mirar al horizonte cómo mirabas tú, con tu fe y tu esperanza... He perdido el mapa de mi vida y hoy por hoy, sería capaz de vender mi alma por encontrar un final. Creo que es necesario echar a correr. No te has ido, yo sigo agarrandote fuerte, se que acabarás en mis brazos...


jueves, 8 de marzo de 2012

...Sueño el SUR, Vuelvo al SUR...

...Soy una amante del Sur y siempre que puedo vuelvo para reencontrarme con el tesoro más preciado de todo ser humano: la paz interior... Si tuviera que recordar los momentos más bonitos de mi niñez sin duda, serían allí, en ese Sur convertido en mi Centro...
 Perderme por las callecitas estrechas del Sur, sus inmensas playas y su olor a azahar...no hay nada en mi vida que haya podido hacer olvidar nunca ese sentimieno salvaje y tan poderoso, el Sur para mí simboliza los cuatro elementos; fuego, tierra, agua y aire. Esa sensación de bienestar pocas veces la he conseguido alcanzar en el Norte de Nortes... Serán mis ancestros sureños o la paradoja de la vida pero después de haber viajado por diferentes ciudades nunca nada pudo captar tanta atención en mí cómo la tierra de Lorca... seguramente él sea una de mis mayores influencias tanto por su obra cómo por su valentía, sus odas y plegarias nunca escuchadas, los ojos verdes, la luna y la muerte, el simple rumor del agua o el lloro desconsolado de una guitarra...

En los días grises, siempre me queda un halo de esperanza, volver al Sur para encontrar la calma...



Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada
Es imposible
callarla,
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

"La guitarra"
(Federico García Lorca)

Uno de mis discos favoritos de la historia de la música es "Omega", cuándo resurge en mí esa poderosa nostalgia me escondo en él, siempre lejos del frío que aprisiona ahí afuera...